Arquitectura

Al aprobarse la Ley Integral de Gestión de Residuos quedó claro que, en lo que a obras civiles se refiere, es responsabilidad del propio generador de los residuos el manejo y disposición final de estos. (Fotografías: Pablo La Rosa)

ROC: una nueva chance

enero 25, 2021

Por María José Fermi

El 30% de todos los residuos generados en el mundo son restos de obra civil. ¿Cuál es la situación actual en Uruguay al respecto y cómo se trabaja hacia una gestión responsable de los mismos?

Los residuos sólidos de obras civiles (ROC) son aquellos que se generan durante la construcción, demolición, reacondicionamiento o mantenimiento de cualquier obra civil, incluidos los excedentes de las excavaciones. Cuando en 2019 se aprobó la Ley Integral de Gestión de Residuos quedó claro que, en lo que a obras civiles se refiere, es responsabilidad del propio generador de los residuos el manejo y disposición final de estos. Si bien la legislación fue un primer paso, aún toca trabajar en la reglamentación de la ley.

Desde 2018, una comisión de trabajo conformada por la Intendencia de Montevideo (IM), la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU) encaró esta temática buscando definir una estrategia de abordaje. De esta comisión surgió la idea de firmar un convenio entre los actores para trabajar en el marco regulatorio de la ley, específicamente en el tema de los ROC. La emergencia sanitaria y el cambio de gestión en la IM, sin embargo, aplazaron la firma. A pesar de ello, desde la Dinama fueron contundentes: “Con acuerdo o sin acuerdo firmado, nosotros vamos a arrancar el trabajo con la CCU, las intendencias y, en particular, las intendencias del área metropolitana que es donde se concentra la mayor generación”, explica la Ing. Marisol Mallo, gerente del Área de Información, Planificación y Calidad Ambiental.

“No es menor poder sentarse con el sector privado y que este tenga una actitud proactiva para trabajar en soluciones hacia un mismo objetivo. Resalto eso de la CCU”.

Marisol Mallo, Dinama

DIAGNÓSTICO COMPLEJO

Actualmente se estima que un 30% de los residuos de obras civiles del área metropolitana entran al vertedero de Felipe Cardoso. “El otro 70% no se sabe específicamente adónde va. Puede ir a relleno de terreno o ser reutilizado, pero estamos hablando de números importantes”, dice el Ing. Jorge Pazos, director ejecutivo de la CCU.

La informalidad aún caracteriza el manejo de residuos en Uruguay. Mallo expresa que el trabajo en la reglamentación para ROC busca descomprimir los sitios de disposición final de residuos domiciliarios, como Felipe Cardoso. Hoy estos reciben una corriente de desechos de gran volumen que no les corresponde, lo que termina restándoles vida útil. “El trabajo va a estar encarado en generar las capacidades a nivel nacional para que realmente haya procesos de reutilización de materiales de obra de construcción y en valorizar materiales hasta poder sustituir, también, el uso de materiales inertes”, señala Mallo. Disminuir el enterramiento de ROC es uno de los objetivos finales.

Esto, sin embargo, no es un cambio que pueda ser implementado de la noche a la mañana. Tanto Dinama como la CCU lo tienen claro. “Es un camino de media – no y largo plazo donde se irán transitando las distintas etapas, desde donde estamos ahora hasta donde queremos llegar. La norma tiene que acompañar esas etapas”, explica Mallo. Lo que se tiene pensado es manejar ventanas de tiempo donde coexistan situaciones como la actual y las deseadas pero con estímulos para los nuevos procesos. Esto hasta completar la transición.

CAMBIO DE PARADIGMA

Para que toda la cadena empiece a movilizarse en una misma dirección es necesario trabajar en un cambiocultural dentro de todo el sector de la construcción. “Tenés que ir informando, capacitando y generando una cultura de manejo de residuos dentro de las empresas y con el trabajador”, aclara Pazos. “A partir de un momento se tendrá que clasificar en obra y en distintas volquetas lo que son materiales inertes, vidrios, cartones, metales, etc., porque los destinos van a ser diferentes”.

Esto implicará la creación, desde el sector privado, de espacios industriales donde disponer y tratar estos ROC, además de la formación de un mercado que hoy no existe. “Tenemos que asegurarnos de que lo que se valorice tenga un estándar de calidad y que además entre en el mercado con un precio competitivo en comparación con otros materiales ya existentes”, señala Mallo. Uno de los desafíos, por ejemplo, es el vinculado a los costos de traslado, especialmente al tratarse de residuos de gran tamaño. La jerarca sostiene que hay que “buscar soluciones que estén cerca de los centros de generación, porque si no el costo de traslado puede inviabilizar cualquier solución”.

Si bien en Uruguay ya existen algunas instalaciones de carácter más experimental o piloto en cuanto al reúso de ROC, las dimensiones necesarias para procesar los escombros de toda la industria constructiva ameritan una mayor escala. “Estamos hablando de procesar unas 100 mil toneladas de ROC al año. Lo ideal sería de tres a cinco plantas que procesen, cada una, entre 70 mil y 100 mil toneladas anuales. Cada planta implicaría una inversión del entorno de los cinco millones de dólares”, explica Pazos. “A más plantas, más competencia y mayores chances de que los valores de mercado se regulen”.

Asimismo, Pazos comenta que otra de las preocupaciones para los socios de la CCU es el costo que se va a generar por esta adecuación: “Dicho en criollo, cuánto me va a cobrar la planta a mí por recibir mis residuos. No puede ser un precio exorbitante, sino razonable”. Todo esto corresponde al impulso de un mercado competitivo y saludable.

“Sería ideal que para el 2030 en cada obra haya un plan de valorización donde la empresa se compromete a reutilizar lo que genera o comprar lo que una planta ya valorizó y volcarlo a la obra”.

Jorge Pazos, CCU

VIDA NUEVA

Este nuevo camino de la gestión de ROC obliga, también, a desarrollar investigación alrededor del reúso y la valorización de los residuos. “Creemos que esto va a permitir también el desarrollo de algunas cosas innovadoras para el país, especialmente en lo referido a la sustitución de materiales de construcción”, dice Mallo. Efectivamente, para Pazos será necesaria la creación de un fondo que per – mita que la Academia investigue en esa dirección o que “convalide normas internacionales” sobre el reúso de ROC.

La reutilización, por ejemplo, se puede dar con “los elementos inertes, triturables que se convierten a una composición tipo piedra que luego pueden ser usados en distintos tipos de obra, no a nivel estructural pero sí para base cementada”, explica Pazos. En el caso de los metales, estos se pueden volver a fundir y reutilizar, y el hormigón volver a ser triturado. Todo dependerá del material y de su clasificación en obra. El camino por recorrer es largo, pero los primeros pasos hacia adelante ya han sido dados.

Aldan

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