Editorial

Fotografía: Pablo La Rosa

Editorial: En tiempos de crisis sanitaria

agosto 31, 2020

Por Ing. Diego O’Neill, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay

Si bien había certeza de que más temprano que tarde la Covid-19 llegaría a Uruguay, cuando el 13 de marzo aparecieron los primeros cuatro casos positivos, la sorpresa y el temor irrumpieron con el virus. Por esos días las noticias de Italia y España mostraban números escalofriantes de contagios, sistemas de salud colapsados, alto número de fallecidos por día y, ante un virus para el que aún no hay ni vacuna ni tratamiento efectivo, las únicas medidas disponibles y eficaces eran las que podían aplanar la curva de contagio para evitar el colapso de los sistemas de salud.

El nuevo gobierno, a apenas 12 días de haber asumido el mando, reaccionó rápido y bien decretando de inmediato la emergencia sanitaria; con ella vino la suspensión de clases en todo el sistema educativo, así como de los espectáculos públicos, y posterior – mente el cierre de fronteras. Esto se complementó con la exhortación a toda la población de permanecer en sus casas salvo casos de necesidad, a lo que la inmensa mayoría de los uruguayos adhirió de forma responsable y solidaria.

En ese contexto, la industria de la construcción acordó una licencia especial del 24-26 de marzo al 5 de abril, que, sumada a la licencia reglamentaria de Semana Santa, nos mantuvo sin actividad por casi tres semanas. El sentimiento de vulnerabilidad que la pandemia despertaba entre los trabajadores y la exhortación a la población al aislamiento social, motivó a que el diálogo entre empresarios y trabajadores que se inició tan pronto se declaró la emergencia sanitaria, desembocara en esta solución: unos 43.000 operarios directos de obra más una cantidad similar vinculada dentro y fuera de las obras se sumó al “quédate en casa”. Lo entendimos necesario para el cuidado de la salud de nuestros trabajadores y como contribución del sector a una baja circulación del virus. Si bien fue financiado por el BPS, este acuerdo que surgió del diálogo bipartito y contó con el apoyo del Poder Ejecutivo es soportado económicamente en un 30% por el Estado, en un 30% por los trabajadores a través de un día de licencia y un día de salario vacacional a descontar de haberes futuros y en un 40% por empresarios y propietarios de las obras, lo que muestra un espíritu colaborativo y solidario y que significó para las arcas del Estado una erogación inferior a lo que hubiese costado el seguro de desempleo por ese mismo período.

Sin embargo, la licencia no se podía prolongar, ya que debíamos volver a encender uno de los motores de la economía; pero encontramos dificultades porque el movimiento sindical y en particular el Sunca, entre otros, reclamaba instaurar una cuarentena obligatoria. Durante la suspensión de actividades trabajamos intensamente en generar las condiciones para retomar el trabajo con seguridad, preservando la salud y el empleo de los trabajadores. El 1° de abril firmamos un primer documento en el marco de la comisión tripartita de seguridad e higiene del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que luego fue complementado en intensas negociaciones que culminaron en el protocolo suscrito el 11 de abril por las cámaras empresariales, el Sunca y el MTSS, y que por tanto tiene carácter normativo para todas las obras del país.

Desde que nos reintegramos a la actividad el 13 de abril han transcurrido dos meses y los casos positivos en la industria han sido mínimos, lo que confirma el camino recorrido y nos permite mirar hacia adelante con esperanza y optimismo, sin relajar las medidas de prevención, manteniendo el estricto cumplimiento del protocolo acordado. A la aparente dicotomía entre trabajo y salud, nuestra respuesta fue trabajo con salud, y hoy tenemos la certeza de que la industria de la construcción será un actor clave en la recuperación económica del país y en la generación de empleo, tan necesario para tantos compatriotas luego de la crisis que aún estamos atravesando. Pero de la importancia de la construcción para la recuperación y desarrollo del país nos ocuparemos más ampliamente en un próximo editorial.

En el final, es bueno señalar que en el protocolo también acordamos dos aspectos importantes de impacto social. Un aspecto fue crear, con cargo a los Fondos Sociales de la Construcción, un subsidio económico a aquellos trabajadores que con certificación médica no alcancen los jornales necesarios para obtener el subsidio de DISSE; el otro fue aumentar por un período de cuatro meses el aporte de empresarios y trabajadores a los Fondos Sociales para destinarlo como contribución solidaria de la construcción al resto de la sociedad a través del Fondo Solidario Covid-19. Estos dos elementos son representativos de una industria que cuida a su gente y que también tiene una mirada comprometida con la sociedad toda.

Este número de la revista Construcción estaba casi pronto para su edición cuando aparecieron los primeros casos de Covid-19 en nuestro país, lo que obligó a reformular su contenido y postergó la publicación por todo este tiempo. Agradecemos a los anunciantes que nos siguen acompañando por su comprensión y fidelidad a nuestra publicación.

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"El sector de la construcción ha dado ejemplo de cómo conducirse en la pandemia. Primero para suspender las obras, segundo por la licencia dada y tercero por los 35 meses de negociación colectiva" Presidente @LuisLacallePou en el #DíaDeLaConstrucción2020.

"Sería deseable que el país cuente con un plan de infraestructura que trascienda un Gobierno, una política de estado. Porque cuando hay reglas claras el sector privado se potencia". Ing. Diego O'Neill, presidente @CCU_Oficial.

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