Inversión

Los últimos tres presidentes de la CCU: Eduardo Apud, Diego O'Neill e Ignacio Otegui. (Fotografía: Pablo La Rosa)

Tres presidentes, tres miradas de la industria

septiembre 21, 2022

En el marco del número 60 de la revista Construcción convocamos a los últimos tres presidentes de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Eduardo Apud, Diego O’Neill e Ignacio Otegui, para conversar sobre los cambios que ha atravesado la industria en las décadas recientes y su proyección a futuro.

Por: Alejandra Pintos

La Cámara de la Construcción del Uruguay tiene poco más de cien años, y la industria muchos más. Durante ese periodo de tiempo mucha agua ha pasado bajo el puente, ocasionando cambios como las innovaciones tecnológicas –que han traído consigo un aumento de la productividad– o la presencia de mujeres en las obras –que cada vez es mayor–.

En Uruguay, el crecimiento del sector fue sostenido hasta la crisis de 2002, que le tocó capear al Ing. Apud como presidente de la cámara. Después de unos años de recesión e inestabilidad, la industria se recuperó gracias a diferentes factores, entre ellos las grandes obras que tuvieron lugar en el país, como las papeleras y los parques eólicos.

Y, al mismo tiempo, la esencia se ha mantenido igual. Sigue siendo una de las principales industrias generadoras de puestos de trabajo, pero cada vez más seguros y de mejor calidad.

–¿Cómo ha evolucionado la industria en estas últimas décadas?

Otegui: –Cambió muchísimo; la industria de hoy tiene poca comparación con la industria de hace 10 años, con la de hace 20 años y ni que hablar con la de hace 30 años. El cambio se produce por una actividad mayor y por la inversión de las empresas. Entre 1990 y 1995 fue el primer empuje; recuerdo que fui a hablar con Ignacio De Posadas para ver si podíamos sacarle el IVA a las maquinarias, que había que importarlas.

O’Neill: –Los últimos 20 años han sido de mucho cambio en general y en particular en la construcción en todo lo que es incorporación de tecnología, de nuevos equipamientos, de nuevas herramientas. Esto fue favorecido por la Ley de Inversión y por las grandes obras que hubo en el país; cada una de ellas fue un escalón de profesionalización en la industria. También hubo cambios en las modalidades de contratación y de financiamiento en las empresas, 11 hubo una mayor formalización de la industria y se generaron puestos de trabajo de calidad.

–¿Qué mojones identifican?

Apud: –Las papeleras. Si bien fueron muy discutidas desde el punto de vista medioambiental, desde el punto de vista del avance y del aumento de la calificación de los trabajadores y empresarios de la construcción fue muy importante. Fue incorporado algo que era muy poco usual en el país, que es el montaje, no se había desarrollado.

Ing. Apud, Ing. O’Neill y Sr. Otegui.

Otegui: –En otro aspecto que se ha avanzado mucho es en seguridad e higiene: la industria es muchísimo más segura de lo que era hace 20 años. Antes, en una obra tenías puntales de madera, encofrado de tabla, los obreros sin camperas, algunos con casco y otros sin casco. Eso fue muy importante para toda la industria: los trabajadores, los empresarios, los técnicos y empleados.

–Después de décadas de crecimiento, ¿cómo fue enfrentarse a la crisis de 2002?

Apud: –Fue el peor período para el país y el peor período para la industria. Se conjugó una situación muy compleja: por un lado, una retracción brutal de la inversión pública, que fue acompañada de una retracción del sector privado. La principal conclusión a la que llegué es que para que a la industria le vaya bien, al país le tiene que ir bien. Y, además, que –aun existiendo otras alternativas de financiación– la inversión pública es vital para que la industria funcione a buen nivel.

Cuando se acercaban las elecciones, a los candidatos les propusimos la concesión de obra pública con criterio de costos compartidos entre el Estado y los privados prácticamente para todo lo que no fuera vivienda. Para la vivienda propusimos un subsidio al precio, sobre todo a las cuotas que debería pagar el comprador por crédito bancario a largo plazo; la utilización de fideicomisos financieros para financiar obra de infraestructura y de la rama inmobiliaria; y pedimos especialmente que las AFAP invirtieran en actividades productivas cuando en aquella época solo lo hacían en deuda pública y colocaciones de corto plazo. Veinte años después, todas estas cosas están vigentes. Demoraron mucho, pero llegaron.

–¿Cuándo llegó la recuperación?

Otegui: –Cuando empezó Botnia aparece la primera oportunidad para las empresas socias de la cámara, porque las obras de montaje pasaron a hacerlas las constructoras en lugar de las metalúrgicas, como era costumbre. Después de consolidado ese hecho, la industria ha funcionado cada vez mejor. Cuando vos mirás lo que hacen las empresas socias de la cámara, el 60% son obras de ingeniería, después están las obras de vivienda y las viales.

“Hay tres grandes motores: la inversión privada en vivienda, la inversión privada de tipo productivo o comercial y la inversión pública. Los tres tienen que estar con buen dinamismo”.

Diego O’Neill

–Otro desafío fue la pandemia. ¿Cómo se atravesó?

O’Neill: –Cuando se habla de construcción, la gente tiende a pensar en edificación, pero la realidad es más diversa; hablamos de energía, saneamiento, vialidad, telecomunicaciones. Es una industria muy amplia que la cámara lidera en toda su amplitud y su diversidad. Eso tiene desafíos hacia afuera y desafíos hacia adentro. La industria de la construcción fue la única que creció en el primer año de la pandemia, en 2020, porque se mantuvo en movimiento y porque había proyectos grandes como UPM2 y el Ferrocarril Central. En 2021 eso fue aún mayor y terminamos el año con 56.000 cotizantes en el BPS. Este año vamos a estar en un nivel aún más alto: en el primer trimestre tuvimos un aumento del 20%.

–Esas obras están llegando a su fin. ¿Qué sigue?

Apud: –Una parte importante de la industria es la inversión del Estado en la obra pública y eso es quizás lo que está faltando en este momento y, sobre todo, cuando terminen las obras.

O’Neill: –El desafío hacia adelante es que la inversión pública tal vez no tiene el volumen que sería deseable para el país y el año que viene, cuando estos grandes proyectos terminen –ellos concentran alrededor de 10.000 trabajadores– nos vamos a ver enfrentados a un escalón. Hay tres grandes motores: la inversión privada en vivienda, la inversión privada de tipo productivo o comercial y la inversión pública. Los tres tienen que estar con buen dinamismo. descendido y las obras han crecido porque hay una mejora en la productividad. Eso ha hecho que los salarios de los trabajadores mejoraran. Las empresas para mejorar tienen que incorporar nuevas tecnologías, nuevos materiales, y tienen que capacitar a su gente. Por eso la industria armó en su momento el fondo de capacitación y hay cinco lugares en el país donde se capacitan.

–¿Cuál es el futuro de la industria de la construcción?

Otegui: –La creación de infraestructura, aunque el ciudadano pueda no percibirlo así, lo que le genera al país es una mejora en las condiciones de productividad. Si tenés buenas carreteras, buenos puentes, buena conectividad de telecomunicaciones, todos esos rubros y algún otro más, vas a tener mejores condiciones para la productividad.

Apud: –La construcción es una industria que absorbe mucha mano de obra no especializada, que hace sus primeras armas en el rubro. Entonces, capacitarlos es importante para que puedan desarrollarse adecuadamente y para que la industria pueda atender los desafíos tecnológicos que se van agregando.

O’Neill: –Algo que puede ser disruptivo para la industria y para el país es la producción de hidrógeno verde, que se viene a acelerar un poco por la crisis energética que hay en Europa. Esa es una oportunidad muy grande para el país, que podría generar muchísima inversión. También hay una preocupación permanente por el fortalecimiento de las empresas, de su desarrollo. Por eso organizamos el BIM Forum, llevamos años de congresos de seguridad ocupacional, impulsamos la medición de la productividad, una cantidad de cosas que hacen al fortalecimiento del sector.

–La automatización es una realidad en todas las industrias. ¿Cómo afecta a la construcción?

O’Neill: –Hay una incorporación permanente de tecnología que se viene haciendo desde hace muchos años, que también es muy importante para la productividad del sector. La construcción, en el mundo, es un sector que mejora su productividad muy lentamente o casi no la mejora, entonces toda esta tecnología apuntó a eso, que es algo imprescindible para ser más competitivos. Pero sigue siendo una industria generadora de puestos de trabajo.

Otegui: –Si tú mirás lo que produce la industria hoy y el personal que tenés ocupado, el personal ha descendido y las obras han crecido porque hay una mejora en la productividad. Eso ha hecho que los salarios de los trabajadores mejoraran. Las empresas para mejorar tienen que incorporar nuevas tecnologías, nuevos materiales, y tienen que capacitar a su gente. Por eso la industria armó en su momento el fondo de capacitación y hay cinco lugares en el país donde se capacitan.

“Para que a la industria de la construcción le vaya bien, al país le tiene que ir bien”.

Eduardo Apud

“Se ha avanzado mucho en seguridad e higiene: la industria es muchísimo más segura de lo que era hace 20 años”.

Ignacio Otegui

–¿Cuál es el futuro de la industria de la construcción?

Otegui: –La creación de infraestructura, aunque el ciudadano pueda no percibirlo así, lo que le genera al país es una mejora en las condiciones de productividad. Si tenés buenas carreteras, buenos puentes, buena conectividad de telecomunicaciones, todos esos rubros y algún otro más, vas a tener mejores condiciones para la productividad.

Apud: –La construcción es una industria que absorbe mucha mano de obra no especializada, que hace sus primeras armas en el rubro. Entonces, capacitarlos es importante para que puedan desarrollarse adecuadamente y para que la industria pueda atender los desafíos tecnológicos que se van agregando.

O’Neill: –Algo que puede ser disruptivo para la industria y para el país es la producción de hidrógeno verde, que se viene a acelerar un poco por la crisis energética que hay en Europa. Esa es una oportunidad muy grande para el país, que podría generar muchísima inversión.

Estudio Comas Levitá

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¿Cuáles son los proyectos viales, ferroviarios y portuarios que se vienen en Uruguay para desarrollar negocios? https://www.elpais.com.uy/negocios/noticias/cuales-son-los-proyectos-viales-ferroviarios-y-portuarios-que-se-vienen-en-uruguay-para-desarrollar-negocios?utm_medium=social&utm_campaign=elpaisuytw&utm_source=Twitter

La Cámara de Construcción hizo un análisis respecto de qué pasaría si se eliminaran las AFAPs y concluyó que se perderían inversiones y, al menos, 6.000 puestos de trabajo.

Esto significaría perder más de 10% de los empleados de la construcción.

En este momento el Ing.Alejandro Ruibal, presidente de la @CCU_Oficial está disertando en el almuerzo de @ADMUruguay, caracterizando a sector y presentando oportunidades, propuestas y amenazas de cara al futuro.