Levitá
Protagonistas

(Fotos: Mauricio Zina)

Victoria Carozo, entre el ser y el deber ser

diciembre 29, 2023

Con 35 años, Victoria Carozo es gerenta general de Ynel, licenciada en Economía e integrante de la Comisión Distribución Eléctrica de la Cámara de la Construcción del Uruguay. Mamá de dos niñas, elige coparentar, reflexiona sobre la autoexigencia de la mujer de cumplir con lo que se espera de ella, y trata de abrirse camino lejos del qué dirán.

Cada tanto mira hacia atrás y se recuerda a sí misma: “Pensar que los fierros se guardaban debajo de mi cama”. Victoria Carozo nació nueve meses antes de la apertura de Ynel, fundada por sus padres Alejandro y Silvana el 19 de abril de 1989. “Mi papá era ingeniero eléctrico y mi mamá auxiliar contable. Vendieron la casa en el complejo habitacional donde vivían, la moto Yamaha 50 y compraron una casita chiquita sobre la calle Leguizamón, que tenía dos cuartos: en uno dormían ellos; y en el otro, mi hermano, la empresa y yo”.

Desde que tiene memoria ha acompañado a su mamá a hacer trámites al BPS o a la DGI, y a su papá a UTE o a las obras en ejecución. De chica jugaba a dirigir la empresa, “les robaba algunas facturas, lapiceras y gestionaba la oficina. Quería ser empresaria”, confiesa entre risas. Por eso cuando admira el recientemente comprado camión tractor con una grúa con capacidad de treinta toneladas o hace un repaso de la cantidad de personas que trabajan actualmente para la compañía, le cuesta creer lo que ha crecido.

“Mis padres son un ejemplo de lucha y resiliencia. Como todo en la vida, cuando hacés algo distinto la gente no te apoya, pero ellos fueron disruptivos y les fue bien”, expresa. Para la mayor de tres hermanos, Ynel ‒el nombre original era con i latina, de instalaciones eléctricas, pero ya estaba registrado‒ siempre fue más que la fuente de ingreso de su familia. En el fondo, sabía que su destino estaba ligado a la compañía experta en obras de ingeniería eléctrica como distribución y mantenimiento de la red eléctrica, electrificación rural, alumbrado, diseño y montaje de estaciones y subestaciones, entre otras.

Parte del equipo con el nuevo obrador de la empresa en Tacuarembó, agosto de 2020. (Gentileza: Victoria Carozo)

Por eso siempre formó parte de su binomio: la escuela y la empresa, el liceo y la empresa, la universidad y la empresa. En la elección de la carrera profesional, también tuvo su peso. “¿Por qué no estudiás Economía?”, sugirió su papá. “Me puse a investigar y era justo lo que me gustaba: matemática fuerte, lógica; y a la vez me brindaba herramientas para gerenciar una empresa. No quería ser contadora, ni tampoco ingeniera; esta carrera era más amplia y versátil”, detalla quien tomó el título universitario con seriedad, pero nunca como una prioridad.

A esa altura ya tenía su cuota de responsabilidad en la compañía, como la liquidación de sueldos o la firma de cheques bancarios, y viajaba seguido al interior del país ‒principalmente a los departamentos de Tacuarembó y Rivera‒, donde se concentra la mayor parte de las obras de la empresa. Por lo tanto, terminaba dedicándole más horas al trabajo que al estudio; de hecho, se recibió apenas cumplidos los 30, cuando su primera hija tenía un año y medio.

MOMENTO DE QUIEBRE

Hasta el 2014 la duda se mantuvo latente: “¿Debería hacer una experiencia en otra compañía y luego volver?”, se preguntaba internamente. Pero ese año encontró la respuesta. El 2014 marcó un antes y un después en la historia de Ynel y en la vida de los Carozo. “A mi mamá le diagnosticaron cáncer de mama y por decisión familiar no trabajó más”, relata Victoria, quien a partir de ese momento se hizo cargo de toda el área administrativa.

Esto se sumó a una crisis económica que obligó a tomar serias determinaciones en vías de la supervivencia empresarial. “Fue un año difícil económica y emocionalmente. Nada me asusta después del 2014”, afirma. Pero lo que no te mata te hace más fuerte, suele decirse; y retrata tal cual lo sucedido con Ynel. A partir de ese año, la curva solo apuntó al alza, y la compañía aumentó siete veces su valor. “Las cosas no son negativas o positivas, quien dice que llegó lejos sin fracasos, qué suerte tiene. Todos aprendemos de los errores y seguimos avanzando”.

La intención de salida de su padre, que desde hace al menos cuatro años busca quedarse en la firma solo como ingeniero responsable, terminó por convertirla en la referente. “Si bien la que decide ahora soy yo, mantengo determinados lineamientos de trabajo de mi padre que no pretendo ni quiero modificar”, señala para luego aclarar que en la empresa son Alejandro y Victoria, no padre e hija, y así será hasta el día del retiro.

Con el Excel como caballito de batalla, Victoria o La loca de las planillas ‒como se autodefine‒ aportó orden y automatización a los procesos tales como los avances de obra o la gestión de contratos. Eso sin mencionar su perseverancia para obtener las cuatro certificaciones ISO que posee Ynel: gestión de calidad, gestión de seguridad y salud en el trabajo, gestión medioambiental y gestión de seguridad vial.

Cuanto más le retrucan una idea, mayor es su tenacidad. Por eso, pese a algunas voces en contra, se sentó a estudiar las normas durante semanas y semanas, y finalmente lo logró. “Estaba embarazada de nueve meses cuando hicimos la primera certificación”, acota. Victoria, mamá de Valentina (5 años) y Marcella (2 años), vincula los momentos importantes de su carrera laboral con la maternidad. Es que sus hijas crecen al tiempo que progresa su desarrollo profesional, y resulta imposible hacer una división absoluta de ambos roles.

“La autoexigencia de las mujeres de cumplir con el deber ser es todo un tema. Hay mucho por trabajar todavía respecto al acto de coparentar. Con mi primera hija fue muy difícil, porque hasta los cuatro meses me dio miedo dejarla con una niñera. Después empecé a soltar, pero llegué a un estrés importante. Entonces con Diego [con quien está casada desde el 14 de marzo de 2015 y de novia “desde el inicio de los tiempos”] tomamos una decisión y él dejó de trabajar en horario de oficina porque de lo contrario no íbamos a poder”, rememora.

Los comentarios prejuiciosos vinieron de inmediato. “¿No te molesta que Diego esté en casa y vos trabajando?”, llegaron a decirle. “¿Si yo fuera hombre estarías haciendo la misma pregunta?”, contestó ella. “No se trata de uno u otro, sino de un equipo. En este caso somos los dos, Diego y yo, armando la planilla de Excel juntos”.

Y aunque cada vez hay más, todavía son minoría las mujeres que toman la determinación de coparentar, “quizás porque tiene que importarte poco la mirada ajena, o en caso de importarte hay que llevarlo en silencio”, reflexiona. Igual, como la vida va y viene, “capaz hoy es así y mañana, no”. En este sentido, y con el diario del lunes en la mano, este año se ha propuesto optimizar el tiempo al máximo para estar más presente física y mentalmente con las niñas. “Están creciendo y no me lo quiero perder”, asegura.

TERCER TIEMPO

En esto del deber ser, tampoco hay lugar para un tercer tiempo. “¿Cuántas mujeres salen de trabajar y se juntan en un bar con otras mujeres a charlar de negocios?”, se cuestiona. “La mujer sale de trabajar y se va a estudiar o a su casa. Generalmente los networking femeninos son en horario de oficina o a las cinco de la tarde”, argumenta.

Sin intención de criticarlas, ya que entiende que la decisión no es para todas, ella vota por un tercer tiempo femenino a ojos cerrados.

Carozo también participa en una asociación mundial de coaching ejecutivo y asesoramiento entre líderes empresariales, con sede en Uruguay, llamada Vistage. “Me parece importante nutrirme de otras personas y a su vez brindarles lo que yo tengo para dar; compartir experiencias, vivencias, retroalimentarse con otros para crecer todos”, explica quien también integra la Comisión Distribución Eléctrica de la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU). En ambos grupos, si bien cada cual tiene su razón de ser, Victoria busca algo similar: la diversidad. Diversidad de género, de edad y de pensamiento. “Podemos tener diferencias, pero lo importante es acordar ir por el mismo camino”, sostiene.

Las reuniones en la CCU, donde se siente cómoda y satisfecha con los aportes realizados hasta el momento, le sirven también para afrontar situaciones puntuales de la práctica empresarial, como la aplicación de una nueva normativa salarial, por ejemplo. “Antes no tenía a quién consultarle, y en la cámara hay gente con trayectoria que me orienta y ayuda en este tipo de cosas”, celebra quien se manifiesta abierta a la posibilidad de integrar algún día el directorio de la gremial, aunque hoy no sea un objetivo concreto.

A veces siente los 35 años como si fueran 50. Es que tiene todos los ‘check’, suelta con una carcajada y sin ninguna cuota de soberbia. “Estoy recibida, soy madre, tengo dos hijas, soy gerente de una empresa, tengo una casa afuera. Para mi edad, siento que he hecho muchas cosas. Sin embargo, no dejo de tener 35 y me queda mucho por aprender”.

‒¿Cómo imaginás el futuro de Ynel?

‒Apuesto a que siga para adelante. Se nos vienen licitaciones grandes y siempre es un desafío cumplirlas. ¿Si quiero que sea enorme? La verdad no pienso mucho en eso, me importan otras cosas. Estoy en un año de replanteos, quiero crecer como líder y también darle lugar a otros para que puedan desarrollarse. A veces miro para atrás y me doy cuenta de lo que hemos crecido. Pensar que los fierros se guardaban debajo de mi cama.

Estudio Comas

📍AHORA: Se está llevando adelante el Foro de Industrialización en la Construcción (Uruguay-Chile) organizado por @CCU_Oficial e ISI-Build.

Hablamos sobre construcción industrializada y métodos modernos de construcción.

💡 Quedan pocos días para el Foro de Industrialización en la Construcción (Uruguay-Chile) organizado por la @CCU_Oficial e ISI-Build (Chile). Temas a abordar: construcción industrializada y métodos modernos de construcción.

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¿Cuáles son los proyectos viales, ferroviarios y portuarios que se vienen en Uruguay para desarrollar negocios? https://www.elpais.com.uy/negocios/noticias/cuales-son-los-proyectos-viales-ferroviarios-y-portuarios-que-se-vienen-en-uruguay-para-desarrollar-negocios?utm_medium=social&utm_campaign=elpaisuytw&utm_source=Twitter

La Cámara de Construcción hizo un análisis respecto de qué pasaría si se eliminaran las AFAPs y concluyó que se perderían inversiones y, al menos, 6.000 puestos de trabajo.

Esto significaría perder más de 10% de los empleados de la construcción.

En este momento el Ing.Alejandro Ruibal, presidente de la @CCU_Oficial está disertando en el almuerzo de @ADMUruguay, caracterizando a sector y presentando oportunidades, propuestas y amenazas de cara al futuro.