Estudio Comas
Aplicaciones prácticas

Geopolímeros: una ventana de oportunidades para la construcción

agosto 19, 2025

Una alternativa real, sostenible y versátil al cemento tradicional, alineada con los compromisos ambientales locales e internacionales.

Por Dra. Mirian Casco, profesora e investigadora del Departamento de Ingeniería de la Universidad Católica del Uruguay

Valorizar residuos industriales como materia prima para desarrollar materiales sostenibles. Ese es, desde hace años, uno de los trabajos principales del Grupo de Materiales, Energía y Medioambiente (GMEM) del Departamento de Ingeniería de la Universidad Católica del Uruguay. Y entre sus grandes protagonistas se encuentran los geopolímeros, una alternativa al tradicional cemento Portland con un enorme potencial para transformar residuos en un material de construcción de valor añadido.

Los geopolímeros son materiales cementantes que no requieren de la cocción de calizas a altas temperaturas ni de la producción de clínker —las principales responsables de las emisiones de CO2 en la fabricación de cemento convencional—. En su lugar, estos materiales se obtienen mediante la activación alcalina de materiales ricos en silicio y aluminio, que pueden provenir de residuos industriales como cenizas volantes, escorias siderúrgicas, residuos de cerámica, lodos de depuradoras e incluso se pueden utilizar residuos agroindustriales como las cenizas de arroz.

Este tipo de materiales no solo representa una solución técnica válida para múltiples aplicaciones constructivas —desde elementos prefabricados hasta estructuras complejas—, sino que también constituye una vía efectiva para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Según la Tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional al Acuerdo de París (CDN3), en Uruguay el sector de Procesos Industriales y Uso de Productos representó el 1,1% de las emisiones totales de GEI en 2022. Dentro de este sector, el 89% del CO2 emitido provino de la industria cementera, lo que la convierte en un sector con oportunidades para la descarbonización.

Los geopolímeros pueden provenir de residuos industriales como cenizas volantes, escorias siderúrgicas, residuos de cerámica, lodos de depuradoras e incluso se pueden utilizar residuos agroindustriales como las cenizas de arroz.

A nivel internacional, el Acuerdo de París exige reducir un 16% las emisiones asociadas a la producción de cemento Portland para 2030. En nuestro país, la empresa estatal Ancap ha comenzado a responder a este desafío reemplazando parcialmente el clínker en la formulación del cemento por puzolanas, filler calcáreo y otros materiales. Sin embargo, la transición hacia geopolímeros representa una oportunidad aún mayor: no solo disminuyen las emisiones, sino que reutilizan residuos industriales, cerrando el círculo bajo una lógica de economía circular.

En el GMEM estamos trabajando con diferentes formulaciones, combinando precursores industriales con activadores alcalinos para desarrollar matrices poliméricas que compiten con las propiedades mecánicas del cemento tradicional. Buscamos formulaciones que puedan actuar como sustitutos parciales del Portland. Un ejemplo es buscar precursores puzolánicos para mejorar la microestructura del mortero y reducir su fragilidad, particularmente al neutralizar productos segregados durante la hidratación.

Uno de los precursores más prometedores en nuestras investigaciones son las cenizas volantes, un subproducto de la combustión del carbón y que se presentan también en calderas de biomasa, que por su alto contenido de aluminosilicatos reaccionan favorablemente en presencia de álcalis, formando una matriz densa y resistente. Además, presentan propiedades cementantes/aglomerantes que pueden ser aprovechadas en mezclas híbridas geopolímero/Portland, lo que facilitaría los procesos de transición tecnológica y normativa.

Desde el punto de vista constructivo, los geopolímeros tienen una alta resistencia mecánica, excelente durabilidad, buena resistencia al fuego y una notable estabilidad química. Estas características los hacen especialmente aptos para elementos estructurales expuestos a ambientes agresivos o con requerimientos de alta vida útil. Se han utilizado en la fabricación de bloques, adoquines, paneles prefabricados, e incluso como materiales de recubrimiento para protección de infraestructuras.

En términos ambientales, estos materiales pueden reducir hasta un 80% las emisiones de CO2 respecto al cemento Portland. Además, permiten la inmovilización de residuos industriales difíciles de gestionar, abriendo nuevas posibilidades en el tratamiento responsable de pasivos ambientales.

La adopción a gran escala de geopolímeros aún requiere superar ciertos desafíos: la estandarización de sus propiedades, el desarrollo de normativas específicas y la adaptación de procesos constructivos.

La adopción a gran escala de geopolímeros aún requiere superar ciertos desafíos: la estandarización de sus propiedades, el desarrollo de normativas específicas y la adaptación de procesos constructivos. Sin embargo, desde la investigación aplicada estamos generando las evidencias técnicas necesarias para facilitar esta transición. La articulación entre universidades, industria, diseñadores y gestores de políticas públicas será clave para que estos materiales dejen de ser una promesa y pasen a formar parte habitual de nuestras obras.

En este camino, la formación de profesionales en las distintas ramas de la ingeniería (industrial, ambiental, civil, materiales) y arquitecturas capaces de comprender y aplicar estos nuevos desarrollos será determinante. Uruguay cuenta con planes de formación de profesionales, con investigadores y con industrias cada vez más interesadas en sostenibilidad ambiental, lo que crea un ambiente propicio para embarcar nos en la producción de estos nuevos materiales.

De hecho, la UCU integra el proyecto “Valorización de lodos de la industria de la celulosa en la prepa ración de materiales de construcción: cementos y cerámicos ecoamigables” cofinanciado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la empresa UPM. Participan también la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (UdelaR) y el Centro Tecnológico del Agua (CTAgua).

Desde nuestro grupo de investigación, reafirmamos el compromiso con la ciencia aplicada e ingeniería que aporte conocimiento y soluciones concretas a los desafíos ambientales de nuestra era. Los geopolímeros no son solo una alternativa: son una oportunidad. Una ventana abierta hacia una construcción más limpia, resiliente y alineada con los objetivos de desarrollo sostenible.

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