La segunda vida como motor de cambio
enero 16, 2026
Faraday Lab es el nuevo laboratorio académico-tecnológico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, dedicado a la investigación aplicada en baterías y electromovilidad. La actividad de investigación se articula con empresas uruguayas, impulsando la innovación, la economía circular y el desarrollo de soluciones aplicadas para la transición energética del país.
Por Érika Teliz, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias y de Ingeniería de la Universidad de la República. Responsable del Faraday Lab
Uruguay atraviesa una etapa decisiva en su transición energética. Tras la incorporación masiva de energías renovables en la matriz eléctrica, los desafíos actuales se concentran en cómo almacenar esa energía y gestionarla de forma eficiente, al tiempo que se habilitan tecnologías que permiten electrificar el transporte ‒uno de los sectores que más contribuye a las emisiones de CO2 por su dependencia de combustibles fósiles‒, mejorar el rendimiento energético de edificios e infraestructuras y reducir impactos ambientales en toda la cadena productiva. La incorporación de estas innovaciones es esencial para avanzar hacia un país de cero emisiones y cumplir con la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que guía los compromisos climáticos del país frente al Acuerdo de París.*
En este contexto nace Faraday Lab, el nuevo laboratorio académico-tecnológico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, creado para convertirse en un referente en almacenamiento energético y electromovilidad. Aunque fue formalizado en 2025, es el resultado de más de una década de trabajo conjunto entre el Instituto de Ingeniería Química, el Instituto de Ingeniería Eléctrica y el Instituto de Ingeniería Mecánica y Producción Industrial, que desde 2011 investigan tecnologías electroquímicas, energía sostenible y movilidad eléctrica.

El laboratorio está integrado por un equipo interdisciplinario liderado por su responsable, la Dra. Prof. Erika Teliz, junto a sus co-fundadores e investigadores Dr. Prof. Santiago Martínez, Prof. Juan Carriquiry y Prof. Federico Arismendi. Lo acompañan investigadores en formación que impulsan las líneas experimentales y de modelado numérico: Ing. Sebastián Bibiloni, Facundo Rivoir, Bruno Frankenstein e Ing. Iván Principi. Su identidad se sintetiza en un propósito claro: transformar el conocimiento en soluciones concretas. Bajo el lema “Conocimiento que mueve”, Faraday Lab combina rigurosidad científica, orientación práctica y una comunicación accesible para mostrar cómo la investigación puede generar impacto ambiental, social y económico.
El trabajo del laboratorio abarca toda la cadena de valor de las baterías. Desarrolla investigación aplicada que va desde los fundamentos electroquímicos hasta la integración de prototipos y la transferencia tecnológica al sector productivo. Su especialidad es estudiar el comportamiento, la seguridad y la durabilidad de las baterías ‒nuevas y de segunda vida‒ en distintas condiciones de uso. Para ello realiza ensayos experimenta les, estudios de seguridad térmica, caracterización de eventos críticos y modelos fisicoquímicos que permiten predecir envejecimiento y desempeño. Estas capacidades se complementan con el diseño de estrategias eficientes de carga, la integración eléctrica y mecánica de sistemas de almacenamiento y un trabajo continuo con empresas y organismos públicos. Faraday Lab colabora tanto con el sector productivo como con tomadores de decisión, aportando evidencia técnica para desarrollar soluciones aplicadas, seguras y sostenibles que acompañen la transición energética del país.
UNA NUEVA CHANCE
Uno de los focos estratégicos del laboratorio es la segunda vida de baterías, un pilar clave de la economía circular. Cuando una batería deja de ser apta para un vehículo eléctrico, aún puede seguir funcionando durante años en aplicaciones estacionarias, reduciendo residuos, disminuyendo la demanda de materiales críticos y habilitando soluciones de almacenamiento más accesibles. Faraday Lab investiga cómo evaluar el estado de salud de estas baterías, cómo integrarlas en sistemas de almacenamiento y cómo asegurar su desempeño y seguridad en nuevas aplicaciones, aportando conocimiento técnico para un uso más sostenible y eficiente de la energía en sectores como la construcción, la industria y los servicios.
Un ejemplo destacado de nuestra actividad de investigación vinculada con el sector productivo es la colaboración con Ingener S.A. En este proyecto, apoyado por la ANII, Faraday Lab junto con la ORT participa en el diseño de un prototipo de cargador rápido para vehículos eléctricos que incorpora un banco de baterías de segunda vida. El sistema está pensado para alma cenar energía en momentos de baja demanda y liberarla durante los picos, lo que permite reducir costos, evitar sobrecargas de la red y habilitar infraestructura de carga en lugares donde la potencia disponible es limitada. El proyecto incluye el desarrollo de un gemelo digital que simula y optimiza el comportamiento del banco de baterías, garantizando un funcionamiento seguro y eficiente y permitiendo evaluar la viabilidad técnica y económica del modelo.
Cuando una batería deja de ser apta para un vehículo eléctrico, aún puede seguir funcionando en aplicaciones estacionarias, reduciendo residuos, disminuyendo la demanda de materiales críticos y habilitando soluciones de almacenamiento más accesibles.
Otro proyecto clave se desarrolla junto a Panelur SAS, empresa uruguaya dedicada a soluciones constructivas innovadoras. En este caso, el laboratorio trabaja en el diseño y validación de un sistema de almacenamiento energético para el edificio sustentable Kairós (ubicado en Buceo), basado también en baterías de segunda vida. El proyecto incluye la simulación integral del edificio ‒considerando consumos, transferencias térmicas y fuentes renovables‒ y la construcción de dos prototipos: uno con baterías nuevas y otro reutilizadas. El sistema permitirá reducir consumos en horario pico mediante estrategias de energy shifting, mejorar la eficiencia energética del edificio y asegurar respaldo ante cortes de suministro. Se trata de un caso pionero en Uruguay que podría convertirse en un modelo replicable para futuras edificaciones eficientes. Ambos proyectos expresan el compromiso del laboratorio con so luciones concretas para la transición energética del país, la economía circular y la innovación de base tecnológica.
Faraday Lab se proyecta como un espacio que articula investigación, innovación y trabajo con el sector productivo y los organismos públicos para responder a los desafíos energéticos del país. Su foco en baterías, electromovilidad y segunda vida aporta conocimiento técnico y soluciones aplica das que pueden mejorar la gestión de la energía, fortalecer la sostenibilidad de las infraestructuras y acompañar la toma de decisiones basada en evidencia. En un momento en que Uruguay avanza hacia sistemas más limpios, eficientes y resilientes, el laboratorio busca contribuir, desde la ingeniería y la ciencia, a construir un futuro energético más seguro y sostenible.
* El Acuerdo de París (2015) es el tratado internacional que establece compromisos globales para limitar el aumento de la temperatura media del planeta por debajo de 2 °C respecto al nivel preindustrial, promoviendo la reducción de emisiones y la adaptación al cambio climático.


