Infraestructura, cimiento de soberanía
julio 28, 2026
Por Ing. Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay
Es innegable la importancia clave que tiene invertir en infraestructura para impulsar el desarrollo económico del país, potenciar el crecimiento, generar empleo en las fases de construcción y después, cuando esos nuevos escenarios quedan andando.
Podría ser razón suficiente, porque ningún país crece si no invierte decididamente en infraestructura, pero hay otras dos dimensiones determinantes, tanto o más importantes: la soberanía estratégica y la cohesión social.
En el mundo cambiante en el que vivimos, la infraestructura adquiere un valor decisivo, pasa a ser un activo de soberanía estratégica de los países. ¿Qué quiere decir? Invertir en energía, agua, alimento, logística, gestión de recursos, conectividad, entre otras tantas cosas, mitiga la dependencia de factores comerciales o geopolíticos externos. Hoy en día, invertir en determinados activos hace a la estrategia de soberanía de una nación. Dicho en criollo, nos protege de algunos vaivenes en un contexto cambiante, complicado, donde relacionarse entre países es complejo. No se terminó la globalización, pero está cuestionada. Estados fuertes, países desarrollados, tienden a pensar mucho más en sí mismos, a mirar para adentro, a generar planes y proyectos de infraestructura de muy largo plazo para justamente defender su soberanía. A fuerza de golpes se dieron cuenta de que hay algunas áreas indispensables para el funcionamiento de la nación, para el bienestar de sus ciudadanos, y es necesario invertir en ellas como valor estratégico que hace a la soberanía.
Las tensiones sociales en Uruguay son cada vez más intensas y el rol de la inversión en infraestructura es clave para tender puentes entre compatriotas, crear espacios de encuentro, de integración social. Pasa a ser un activo importantísimo que tenemos que destacar, cuidar y potenciar. Creo que nuestro país arranca con muy buena base por nuestra propia matriz, pero debemos poner la infraestructura al servicio de la cohesión social. Pensar, diseñar e invertir en obras que tengan que ver con que las ciudades sean más integradas, los barrios más abiertos, que la vida de los ciudadanos transcurra de una manera mucho más fusionada. Tener infraestructuras públicas de nivel para que los usuarios justamente puedan utilizarlas independientemente de su contexto socioeconómico. Eso es la integración, tener planes en las ciudades, en las zonas suburbanas que generen espacios de integración para facilitar una convivencia pacífica, segura, equitativa.
La infraestructura es un activo de soberanía estratégica y cohesión social.
En la concreción de las infraestructuras las empresas todas, y especialmente las asociadas a la Cámara de la Construcción, tenemos una responsabilidad inmensa y un rol insustituible. Capacitamos, invertimos, desarrollamos sistemas profesionales, laborales. Innovamos, promovemos esquemas novedosos de negocios, justamente para facilitar la realización de determinadas obras.
Nuestra industria tiene que ayudar a construir infraestructuras que faciliten la cohesión social, que sean un activo de soberanía del país, que impulsen su crecimiento. Las empresas hacen un aporte fundamental desde la concepción, diseño, financiamiento y ejecución. Así que aquí seguimos, trabajando como siempre, convencidos de que la inversión en infraestructura es cimiento de soberanía, cohesión social y desarrollo nacional.
