Lucía Etcheverry: “Queremos que el Estado recupere y fortalezca su visión estratégica”
mayo 19, 2025
Lucía Etcheverry asumió en marzo pasado como ministra de Transporte y Obras Públicas, una cartera con competencias tan relevantes como diversas. En charla con Construcción, habla de la necesidad de ampliar el uso de la infraestructura ferroviaria, de cómo procura revolucionar el sistema de transporte metropolitano y qué espera del empresariado nacional.
Por Carla Rizzotto
–Es la primera mujer en dirigir el MTOP. ¿Qué significa para usted? ¿Supone una responsabilidad extra?
–No solamente es mi situación como ministra; se trata de los tres principales cargos jerárquicos del ministerio, porque también la subsecretaria (Claudia Peris) y la directora general de Secretaría (Yenny Merlo) son mujeres. Entonces es una responsabilidad adicional o, en realidad, es una cualidad de esa responsabilidad que tiene que ver con que hay una apertura; la cual no resuelve la desigualdad en términos de la cantidad de mujeres que acceden a lugares de decisión, pero muestra que se está cambiando. De hecho, en el elenco de gobierno que designó el presidente Orsi hay más mujeres: la ministra de Industria, la de Defensa Nacional, que son carteras muy importantes. Eso marca un camino que ojalá siga creciendo.
–Ya hace varias semanas que asumió, pero viene trabajando desde antes en la transición, ¿cómo encontró el ministerio?
–Nosotros tuvimos un proceso de transición extenso, pero la extensión no siempre es sinónimo de calidad de la información o de toda la información necesaria. Tuvimos una buena disposición de las autoridades y pudimos acceder a intercambios con funcionarios, pero también hubo información que no estuvo presente. Esto no implica intencionalidad, sino que es parte de la amplitud del ministerio y de decisiones que han comprometido recursos en una proyección de tiempo muy importante, las cuales generan la necesidad de rever nuestra planificación.

–¿Es cierto que el 70% del presupuesto del MTOP está comprometido?
–Sí, incluso un poco más. En el último mes nos reunimos con buena parte de los actores que se relacionan con el ministerio en forma directa: organismos públicos, gremiales del transporte, sindicatos de trabajadores, actores del sector privado vinculados a la infraestructura portuaria y ferroviaria. El ministerio tiene fuentes de financiamiento que provienen del presupuesto nacional y tiene también instrumentos de financiamiento privado a través de la Corporación Vial del Uruguay o de la Corporación Ferroviaria del Uruguay. Ahí estamos afinando los números con las obras que están en ejecución y las que deben iniciarse, ya que para nosotros un compromiso importante es mantener el nivel de actividad, no solamente porque lo necesita la infraestructura, sino porque lo necesita el país.
–A pedido del propio presidente, usted se comprometió a revolucionar el sistema de transporte, en especial el metropolitano. ¿Cómo piensa lograrlo?
–Existe un consenso de todos los actores con distintos grados de responsabilidad en la movilidad metropolitana: primero, hay que cambiar porque esto no da para más, y segundo, ese cambio no se sustenta solamente con obras o con tecnología. Hay que trabajar en tres aspectos fundamentales: la regulación, la gobernanza y la sostenibilidad económico-financiera. El centro debe recaer en los usuarios: en la frecuencia y la calidad de los viajes. Que haya confianza en el sistema y que se reduzcan los tiempos no solo para ir de un lugar a otro sino también en la conexión transversal. Existen ejes principales como 18 de Julio, avenida Italia, Giannattasio, 8 de Octubre, Camino Maldonado, Ruta 8, Ruta 5, pero la gente debe poder acceder a ellos desde donde vive. El director nacional de Transporte, Felipe Martín, siempre dice que quien va a Punta Carretas o a Puntas de Macadam debe tener la misma calidad de viaje y el mismo ahorro de tiempo. Y eso implica trabajar en una visión de sistema.
–¿Cuáles son los proyectos de movilidad que se están estudiando y tienen mayor viabilidad para ser ejecutados? Está el Tren-Tram o un tren aéreo, por citar algunos.
–Esas son obras, las cuales pueden ser en superficie, aéreas o subterráneas; y a su vez son tecnologías, porque el Tren-Tram, el tren aéreo o los ómnibus eléctricos tienen su propia tecnología. Pero si tenés que estar a las 9 a. m. en tu trabajo, debés tener la certeza de que vas a llegar a la parada y en dos minutos va a pasar el transporte que te trasladará en 25 minutos a tu trabajo; eso no lo resuelven las obras o la tecnología solamente. Lo resuelve una mirada de sistema; tener claro cuáles son los problemas y cómo se solucionan.
AMPLIACIÓN DEL RÉGIMEN DE INVERSIONES
Durante el primer Consejo de Ministros encabezado por el presidente Yamandú Orsi se firmó la ampliación del régimen de promoción de inversiones relativo a proyectos de urbanización y actividades de construcción de gran dimensión económica. “Se amplió con un objetivo y con un límite temporal para evaluar. Hay proyectos que ya estaban en desarrollo y de esta forma se les brindó la garantía de continuidad. No se cambia porque sí, es parte de la responsabilidad de este gobierno”, asegura la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry.
–En el gobierno anterior se hizo hincapié en las obras viales, ¿en este período se hará énfasis en algún eje puntual de la infraestructura?
–Además de la infraestructura vial, que desde 2005 a la fecha transformó radicalmente el país, tenemos una infraestructura ferroviaria que ha provocado un cambio que no se vivía desde hace décadas. Y esa infraestructura ferroviaria debe poder complementarse con la carretera y el transporte de carga. ¿Esto qué significa? Que tenemos que avanzar en desarrollos concretos de intermodalidad. Hoy tenemos la posibilidad de aprovechar esta infraestructura ferroviaria para captar más cargas desde otros lugares, pero no para que compita con el transporte carretero sino para que se complemente. Y que eso alimente el desarrollo de las plataformas portuarias. La inversión en infraestructura ferroviaria tiene capacidades para aumentar todavía más la carga, y el sector privado está presentando propuestas concretas para poder ser operador de esas vías. Ese es un camino que vamos a desarrollar en este período.
–¿Para que no sea solo “el tren de UPM”?
–La infraestructura ferroviaria no es el tren de UPM. El tren de UPM hoy es el operador y la carga principal, pero tiene capacidad para otras cargas y en eso se está trabajando. Existe una empresa propiedad de AFE y de la Corporación Nacional para el Desarrollo, la cual tiene entre sus competencias viabilizar el transporte de carga, que se encuentra elaborando su plan de negocio porque durante los últimos cuatro años no ha tenido el protagonismo necesario. Pero no solo está la posibilidad de tener más carga y otros operadores en el trazado existente, sino que además hay equipos trabajando en estudios de factibilidad para la extensión de la infraestructura ferroviaria hacia el litoral norte y hacia las fronteras del litoral oeste. Una tarea que han lleva do adelante el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, y el propio presidente, es un fuerte intercambio con otros países de la región; y allí tanto Paraguay como Brasil están expectantes de poder generar algún intercambio para ampliar el tránsito de carga.
–Usted dijo que quiere al empresariado nacional como socio de esta administración. ¿Qué más espera?
–Espero la seriedad que lo ha caracterizado históricamente. Que se comprometa con el desarrollo del país, que ese desarrollo signifique nuevas inversiones y que eso suponga la creación de más puestos de trabajo y [que sean] de calidad. El país tiene, y eso no es propiedad de ningún gobierno, décadas de construcción de un prestigio en términos de estabilidad, seguridad jurídica y reglas de juego claras, que son muy importantes para el empresariado. Espero que pueda honrar eso y que tengamos los ámbitos y los mecanismos de diálogo para resolver las controversias en la medida que surjan, y que haya además una reciprocidad en la seriedad con la que este gobierno quiere trabajar. Eso implica que las empresas crezcan, que tengan mayores oportunidades de inversión y de negocio, pero que también se traduzca en una mejor calidad de vida para la gente.
“Para nosotros un compromiso importante es mantener el nivel de actividad, no solamente porque lo necesita la infraestructura, sino porque lo necesita el país”.
–Con el presupuesto de la cartera tan comprometido, ¿se torna vital este socio?
–Lo es siempre. Para que el país crezca, y lo haga a niveles mayores de lo que ha sucedido en el último gobierno, se requiere de la inversión privada a nivel nacional y también de afuera. No es solo la inversión pública la que sostiene el desarrollo del país, es muy importante tener también instrumentos de articulación público-privada, pero esto implica que haya equilibrio en esa articulación: nosotros queremos que el Estado recupere y fortalezca su visión estratégica, y que en virtud de esa visión plantee dónde están las áreas que son importantes para la inversión del sector privado; no lo que el sector privado entienda que le favorece solamente.
–¿En qué instrumentos de financiamiento público-privado se hará hincapié?
–Hubo una incorporación de instrumentos de financiamiento privado que el propio Frente Amplio en su momento estimuló y creó, como las PPP. Muchos deben mejorar porque tienen complejidades en términos de tiempo, de procedimientos y de estructuración. Se aprendió en la medida que se fueron instrumentando, y se desarrollaron otros, como los Cremaf, que son producto de decisiones tomadas por el gobierno anterior en función de ese aprendizaje. Nosotros aspiramos a usar esos instrumentos y también a generar otros para captar inversión. No se ría responsable adelantarlos hasta tanto no definamos cuáles van a ser. Pero además de los instrumentos de financiamiento privado recibimos planteos de organismos multilaterales, incluso de algunos que no han tenido participación en el país; así que vamos a aprovechar eso también. No tenemos prejuicios, solo queremos reglas de juego claras, visión estratégica del Estado y que el crecimiento se distribuya en la sociedad.
“Existe un consenso de todos los actores con distintos grados de responsabilidad en la movilidad metropolitana: primero, hay que cambiar porque esto no da para más, y segundo, ese cambio no se sustenta solamente con obras o con tecnología”.
–¿Existen posibilidades de mejorar el balance de riesgos al contratar con el Estado?
–Siempre hay posibilidades de mejorar esa distribución de riesgos en los contratos. Lo que pasa es que depende de las características de las herramientas: las PPP tienen procedimientos que anticipan la distribución del riesgo, los Cremaf tienen otras y las iniciativas privadas tiene otras. Lo que hay que tener presente es que los riesgos a veces están asociados a la calidad de las obras y eso tiene relación con la ejecución y los controles, así que ahí también hay que poner la mira. Analizar cómo se distribuyen los riesgos tiene que partir de analizar los procesos de ejecución, los procesos de control de esa ejecución y la calidad de la ejecución de las obras también.
–¿Qué opina sobre la creación de una Agencia de Infraestructura para planificar estrategias a largo plazo, tal como promueve la CCU?
–No lo descartaría, pero hay que analizar la necesidad de esta agencia y sus características, en virtud de que ya existen otros organismos que anticipan y piensan estratégicamente las necesidades de inversión en infraestructura. De hecho, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) tiene competencias vinculadas con el diseño y la planificación estratégica en distintas aéreas, incluida la infraestructura. Hay agencias del gobierno, como la de Evaluación y Monitoreo de Políticas Públicas, que también están asociadas al diseño y desarrollo de la planificación. Los propios ministerios, cada uno dentro de sus ámbitos de actuación, deben tener un planteamiento estratégico a los efectos de ordenar y de garantizar las inversiones.

