Gisele Píngaro y la pasión por resolver problemas
mayo 19, 2025
Con más de veinticinco años dedicados a la ingeniería civil, Gisele Píngaro ha contribuido silenciosamente a la transformación del paisaje vial del Uruguay. Su firma técnica está presente en cientos de kilómetros de asfalto, desde la Ruta Interbalnearia hasta el bypass de Colonia Valdense. La ingeniera comparte los desafíos de su profesión, sus inicios en lo que era un campo tradicionalmente masculino y su visión sobre el futuro de la infraestructura del transporte en el país.
Por Manuella Sampaio
Hasta poco antes de licenciarse en la carrera de ingeniería civil, Gisele Píngaro no supo que en su familia había un ingeniero reconocido. Su abuelo paterno, a quien nunca llegó a conocer, había sido un profesional de renombre en Hungría hasta que los horrores de la Segunda Guerra Mundial interrumpieron su vida.
“Mi abuelo murió en los campos de concentración y a mi mamá la llevaron a un gueto; estuvo separa da de mi abuela desde los 4 hasta los 9 años. Cuando tenía 11, logró venirse a Uruguay con mi abuela. Ellas pasaron mucho tiempo sin contar nada, por eso solo me enteré de que mi abuelo fue un ingeniero reconocido cuando ya llevaba varios años en la facultad”, cuenta a la vez que recuerda que, desde chica, el gusto por las ciencias exactas la convocaba.
El empujón que faltaba llegó cuando, haciendo la orientación científica, algunos ingenieros acu dieron a su liceo para compartir su experiencia con los jóvenes. “Me parecieron muy interesantes las charlas que dieron sobre ingenie ría civil y vial. Además, algunas obras que vi en ejecución me llamaron la atención y quise ver cómo se hacían. Así fue como me decidí por esta carrera”.
Convencida y entusiasmada con su elección, en 1990 ingresó a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República. El camino, sin embargo, le reservaba algunos desafíos. El primero de ellos: desarrollar confianza en su potencial. “En la facultad recuerdo que había un promedio de una mujer cada seis hombres. Hoy el porcentaje de mujeres en ingeniería viene en aumento, lo que es una muy buena noticia, pero todavía no llega a ser paritario”, dice.

Al mirar atrás, Píngaro también recuerda ciertas situaciones que hoy ya no son moneda corriente. “Tuve profesores que decían: ‘No sabemos si esto lo van a poder hacer las chicas porque no sé si lo van a entender, si lo van a poder resolver’. A tal punto que yo, en esos momentos, sin ser demasiado consciente del tema, me cuestioné si podía hacer lo mismo que mis compañeros. Creo que hoy estamos muy alejados de esa realidad y eso también habla del gran avance que hemos logrado”, considera.
VIDA PROFESIONAL
Cuando aún estaba en facultad, Gisele ingresó a CSI Ingenieros, la consultora uruguaya de ingeniería y arquitectura de la que todavía es parte. “Entré como estudiante. Me recibí y luego hice una maestría en transporte; después completé todos los cursos de una maestría en infraestructura y, por último, un MBA. Es decir, me la pasé estudiando”, dice riendo, “pero, creo que precisamente hacer algo que a uno le gusta, lo impulsa a seguir trabajando y formándose”.
Esas ganas de ir siempre por más también marcaron su rumbo profesional dentro de la consultora. “En mis primeros años tuve un pequeño equipo a cargo. Éramos varios compañeros trabajando y empecé a liderar un grupo de forma muy espontánea. Luego se formó un área más consolidada de diseño y terminé encabezándola”, comenta Gisele, cuyo cargo hoy es líder del Sector Infraestructura de Transporte en CSI.
Píngaro ha trabajado en diversos proyectos de gran envergadura, como el anillo perimetral, los accesos al aeropuerto de Montevideo y la ingeniería para cargas especiales de UPM.
“Tuve profesores en facultad que decían: ‘No sabemos si esto lo van a poder hacer las chicas porque no sé si lo van a entender”.
Incluso, es probable que un gran número de uruguayos haya transitado, alguna vez, por un proyecto donde estuvo involucrada Gisele. La ingeniera trabajó en la Ruta Interbalnearia; los tramos de doble vía de la Ruta 5; los bypass de Colonia Val dense y Santa Lucía; las rutas 81, 101, 5, 48; y los circuitos viales 1, 2 y 7 (que solo entre ellos suman 450 “Tuve profesores en facultad que decían: ‘No sabemos si esto lo van a poder hacer las chicas porque no sé si lo van a entender”. Ing. Gisele Píngaro km de carretera al sur del país). Y eso es solo por mencionar algo de lo hecho en Uruguay, pues también ha participado en proyectos internacionales vinculados a su especialidad.
De los 45 años de historia que tiene CSI, Gisele forma parte de 26 de ellos. El haber podido construir su carrera dentro de la misma empresa, en su opinión, habla de un camino hecho sobre bases sólidas. “Quizás a los más jóvenes, que les gusta vivir diferentes experiencias, les puede llamar la atención, pero para mi generación es algo más común el quedarse donde uno se siente a gusto. Y acá siempre me sentí feliz con la forma en la que podemos desarrollarnos cada uno”, anota.
MIRADA VIAL
Para Píngaro, el país va por buen camino en lo que hace al desarrollo del sector vial. Aprovechar las tecnologías constructivas y los equipos disponibles en la actualidad es uno de los puntos positivos que, en su visión, permiten que Uruguay no se quede atrás.
“En la empresa trabajamos mucho con Estados Unidos y varios países de América y África, por lo que podemos compararnos con clientes del exterior, y la verdad es que estamos bien posicionados. Esto es así porque hay técnicos de buen nivel, buena formación y usamos tecnología de punta”, explica.

A nivel nacional, también considera que se han hecho avances en pavimentación, aunque queda camino por recorrer en materia vial, especialmente en lo que hace a la seguridad. “Se han logrado muchas cosas en ese aspecto, pero seguimos con cifras de siniestralidad preocupantes”.
Para Píngaro, la Ruta Interbalnearia es otro de los grandes debes en materia vial. “Queremos desarrollar el turismo, pero tenemos una ruta al este con muchos siniestros y alto tiempo de viaje. Hemos tomado medidas para bajar el índice de fatalidad; sin embargo, tenemos rutas congestiona das en los horarios pico, con siniestros que no son fatales pero que también generan demoras y trastornos”, puntualiza.
RADIOGRAFÍA AL ÁMBITO LOGÍSTICO
Pero no todo son carreteras, rutas y caminos. La ingeniera hizo hincapié en la importancia de mejorar la infraestructura portuaria del país con el objetivo de optimizar el transporte y reducir costos. “El Puerto de Montevideo debería ser hoy uno de los lugares en donde poner el foco. Estamos mal calificados como puerto principal y creo que ahí hay una gran materia para abordar. Se han dado múltiples avances con las terminales de contenedores, con un montón de tecnificación, pero de todas formas tenemos demo ras que hacen que Montevideo no se califique como buen puerto”.
Por otro lado, el aprovechamiento de la nueva vía de ferrocarril es otro de los elementos que considera de suma importancia para que el país siga avanzando a nivel logístico: “Tenemos una vía de ferrocarril nueva, que también hemos podido trabajar desde CSI, y que podría ser un gran potenciador para desarrollarnos y bajar los costos de producción que tenemos en Uruguay”.
La especialista no duda en resaltar que el transporte es un tema transversal a todas las actividades. “Poder rebajar su costo impacta en la competitividad de nuestros productos. Y a nivel nacional tenemos un desafío grande en ese sentido. Necesitamos un puerto más eficiente y una vía férrea que pueda dar viabilidad a algunos emprendimientos, con rutas más seguras y ágiles”.
Hoy, a casi cuatro décadas de haber elegido la ingeniería, una profesión que le ha dado numerosas satisfacciones, Gisele la define de la siguiente manera: “Es como dedicarte a resolver problemas. Si te gusta trabajar con personas y proyectos volcados a mejorar las cosas, entonces es por ahí. Personalmente es algo que me nace y que me gusta, veo cualquier cosa y la quiero acomodar. Trabajar de eso es una de las cosas que hace que mi día valga la pena”, concluye.



